Lukáš Karbus Me gustaría pintar algo más

Un destacado pintor checo sobre la vida sin galería, la enseñanza a jóvenes artistas y la pintura como ritual diario

Lukáš Karbus – Lukáš Karbus: Me gustaría pintar algo más | ArtGraduates Magazine
Lukáš Karbus, 11 de marzo de 2026

Lukáš Karbus vive recluido en el norte de Bohemia y pinta acuarelas de gran formato que van tomando forma lentamente, capa tras capa. Tras el cierre de la Polansky Gallery, deja el futuro abierto. Conversamos sobre la práctica diaria de la pintura, la docencia en una escuela de artes del vidrio, las redes sociales y por qué lo más importante es, sencillamente, no dejar de pintar.

¿Cómo se encuentra estos días? ¿En qué anda?

Bien. Alimentando la estufa con regularidad.

La Polansky Gallery, que lo representaba en exclusiva, cerró según su propietario por motivos económicos. ¿Puede describir cómo y cuándo comenzó esa colaboración? ¿Qué ventajas e inconvenientes le trajo trabajar con una galería?

Conocí a Filip Polanský hace once años; nos presentó Jiří Ptáček. Polanský vio algunas de mis obras y mostró interés en organizar una exposición. Me dio un año para prepararme y pintar cuadros nuevos. Después de la muestra acordamos colaborar. Una galería, por naturaleza, intenta trabajar con tu producción, busca clientes, organiza transportes, seguros o sesiones fotográficas; si no vives en una ciudad grande, esos servicios te facilitan mucho las cosas. Por otro lado, no a todos les conviene repartir el cincuenta por ciento o vender exclusivamente a través de una galería, pero a mí me funcionaba.

¿Cómo es su día o su semana habitual ahora que ya no hay un galerista en Praga esperando sus cuadros a intervalos regulares? ¿Ha cambiado algo en la forma en que piensa para quién pinta?

Mi día o mi semana habitual se rige por el horario escolar (las vacaciones lo alteran un poco). Las noches las tengo reservadas para pintar; eso lleva ya varios años igual. Quizá llegue un cambio en el tiempo que dedico a cada cuadro: será más largo. A decir verdad, no llevo ninguna lista de quienes han comprado mis obras. No pinto ni elijo los temas pensando en un grupo concreto de coleccionistas. Siempre es una decisión espontánea, aunque los temas a menudo se van encadenando.

¿Está trabajando activamente en cómo hacer llegar sus cuadros a los coleccionistas, o lo deja abierto por ahora?

Lo dejo abierto.

Hubo una época en la que se alejó bastante de las redes sociales. Creo que en Facebook no está en absoluto; solo de vez en cuando sube a Instagram una foto borrosa de flores de su jardín, leña cortada o invitaciones a exposiciones. ¿Cómo ve personalmente las redes sociales y la autopresentación en internet?

Sí, probablemente no le dedico a las redes tanto tiempo como haría falta para una autopromoción adecuada. Cuando subo una foto o una invitación a Instagram, tiene que ver con lo que está pasando a mi alrededor en ese momento. Pero no siento la necesidad de publicar cada dos semanas. Tampoco es para tanto. Es verdad que en su momento estuve valorando la eficacia de las redes sociales y concluí que menos es más. La presentación de mi trabajo la llevaba la galería. El futuro lo dejo abierto.

Es evidente que prefiere la tranquilidad a la autopromoción constante. ¿Es esa calma importante para su obra, o se trata más bien de que simplemente no quiere dedicarle tiempo a las redes?

Las dos cosas. Y también que, en realidad, no lo entiendo del todo; no sé cómo debería ser. La distancia entre el cuadro y yo debería ser lo más corta posible.

Usted enseña pintura en una escuela de artes del vidrio. ¿Cuáles son, en su opinión, las ambiciones y motivaciones de los estudiantes de arte de hoy? ¿En qué se parecen a su generación y en qué se diferencian?

Intervienen muchos factores. La mezcla de personalidades es muy importante: cuando encaja bien, es una alegría y favorece el crecimiento personal de cada alumno. En caso contrario, la comunicación se complica. No me gusta generalizar... Las motivaciones o ambiciones son probablemente parecidas, solo que con otro contenido o con un telón de fondo distinto. Las decisiones interiores suelen llegar cuando uno está seguro de sí mismo; hasta entonces quizá solo se "quiere" algo. Intento tratar a cada cual de forma individual, y en estos años he conocido una gama realmente amplia de personalidades jóvenes. Desde muy talentosos y trabajadores hasta completamente carentes de talento y perezosos. Lo curioso es que en tres años todo puede cambiar: creo que cada persona tiene su propio ritmo.

La escuela, además de enseñar destrezas artesanales, competencias personales y cosas por el estilo, debe ser ante todo un entorno de apoyo en el sentido más amplio. Considerar la educación artística secundaria un mero paso previo a la producción de artesanos o artistas sería una estupidez.

¿Cuál fue su camino hasta convertirse en un pintor respetado, y qué pasos o enfoques recomendaría a los artistas que empiezan hoy?

Ese camino empieza en algún punto del instituto, luego la Facultad de Bellas Artes, una experiencia laboral en Derby (Inglaterra), trabajo en la agricultura y en el bosque, y finalmente la docencia en una escuela artística. Pero no fue ningún despegue fulgurante ni una línea recta. En realidad, todo ese recorrido sinuoso lo acompaña un interés por la pintura. Las dificultades con las que uno se topa de forma natural se sobrellevan mejor cuando se tiene conciencia de una tarea.

A los artistas que empiezan les aconsejaría que se interesen por el arte. En ese proceso pueden darse diversos escenarios. Pueden estudiar alguna disciplina artística en la universidad y quizá descubrir que les concierne más de lo que pensaban. Creo que conviene estar al tanto. También les pueden ayudar los premios para artistas visuales que se convocan periódicamente, asistir a inauguraciones, trabajar y tal vez construir un perfil en alguna plataforma social.

¿Tiene usted todavía alguna ambición personal de lograr algo en el arte?

Sí, me gustaría pintar algo más.

En sus acuarelas se percibe un desplazamiento gradual desde paisajes descriptivos hacia una abstracción cada vez mayor. ¿Controla usted esa evolución o sucede sola? ¿Volvería a pintar algo más figurativo?

Algunos cuadros fueron casi abstractos; hacia 2022 surgió una serie así. Siempre hay cierta continuidad; algunos elementos se vuelven dominantes. En los dos últimos años ha habido de todo un poco, pero predominan las naturalezas muertas y los paisajes.

¿Cómo vive la tensión entre la creatividad interior auténtica y la relación exterior con el éxito, las ventas, la competencia artística y la carrera?

El éxito ante el público y las ventas son importantes; sin ellos resulta frustrante. Me alegra que alguien compre un cuadro. En realidad lo percibo todo como algo interconectado. Da bastante igual si hablamos de creatividad auténtica, competencia artística, éxito o carrera: cada uno de esos componentes representa un punto de anclaje. Para mí lo más importante es el tiempo que paso pintando. Y no siempre va bien, ni en el mundo exterior ni por dentro. Para eso están los puntos de anclaje.

Suena casi a práctica espiritual. ¿Tiene algún ritual o costumbre que le ayude a mantenerse centrado, ya sea en la pintura o en la vida en general?

Lo que me viene a la mente es la continuidad. Los cuadros van surgiendo despacio; añado capas una a una, diluyo y espeso. El ritual o la costumbre es la práctica diaria.

¡Gracias por la entrevista!

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