Más sobre el open call ArtGraduates Fresh Edit y sobre los demás proyectos seleccionados.
La selección para la exposición Buničina (pasta de celulosa) la componen obras de siete artistas visuales y una performer, que trabajan todas ellas con formas artísticas experimentales. Las obras entran en un diálogo sobre el ser humano y la naturaleza, sobre su armonía y también su discordancia.
La exposición Buničina aborda la necesidad humana de delimitar, nombrar y controlar la naturaleza, el propio cuerpo y la propia identidad. Su objeto de estudio es la intersección, pero sobre todo la contradicción, entre cultura y paisaje, entre la esfera del cuerpo y la de su entorno. A todas las obras expuestas las une el asombro ante la relación entre la fragilidad y el horror de las estructuras orgánicas y, sobre todo, el interés por el movimiento, la reciprocidad y el vínculo – por los procesos que tienen lugar entre el material y el ser humano, entre el cuerpo y el entorno que lo rodea. Muestran que el material no es una herramienta pasiva de la creación, que el ser humano no es una unidad cerrada y que la naturaleza no es su decorado pasivo. El diálogo entre las distintas obras explora así los límites difusos de estas relaciones; las obras trabajan con formas diversas, pero sus denominadores comunes son la mutabilidad, la maleabilidad de la materia, el paso de un estado a otro y, sobre todo, el conflicto entre la tendencia humana a fijar límites y la experiencia de la permeabilidad.
Los Porcelánové objekty (Objetos de porcelana) de Pavla Gajdošíková son un primer paso hacia la comprensión de lo que llamamos autonomía material. Para la artista, la cerámica y la porcelana no son solo una herramienta de creación; su maleabilidad actúa como fuerza rectora, y para la concepción del trabajo resulta esencial su voluntad de ceder el control sobre la obra y de dejar que el material tenga su propia parte en el proceso creativo. Los objetos no surgen así como resultado de una intención artística, sino de un proceso de escucha del material, de una relación que mantiene unida toda la exposición en un espacio de acción recíproca.
El trabajo de Iva Davidová toca desde hace tiempo la comunicación y la convivencia entre especies, pero también la percepción de las plantas, la política del césped o el trato que damos a las llamadas especies invasoras. Junto al duelo ecológico y la angustia, en su obra aparece la idea de una «delicadeza militante» y de una imaginación radical. El dibujo Watching The Leaves Fall Wishing I Could Do The Same… (Veo caer las hojas y ojalá pudiera hacer lo mismo…) y la instalación de chapa Breathing Hard In The Pastures (Respiración agitada en los pastos) se presentan así como gestos muy personales que a la vez cruzan el límite de la experiencia humana y abordan los procesos naturales, las transformaciones, la entrega y el anhelo de otra forma de vida.

Breathing Hard In The Pastures, instalación de chapa, Zaazrak Dornych, Brno (derecha)
Los procesos y las transformaciones que atraviesan tanto el paisaje como la sociedad humana son también el tema del trabajo de Anna Treterová. En Divoké traviny (Hierbas silvestres) y Má dobrá a zlá stránka (Mi lado bueno y mi lado malo), el motivo del paisaje aparece como objeto de investigación y de observación, y en manos de la artista se convierte en un espacio, físico y a la vez mental, en el que podemos discutir nuestros propios modos de mirar.
Un planteamiento parecido se encuentra en la obra de Barbora Vovsová. Ella muestra procesos como el surgimiento, el crecimiento, el ciclo y la composición de la materia en su forma elemental; descompone obras complejas de gran formato en elementos modulares y vuelve a construirlas, con lo que logra un desplazamiento conceptual importante entre el estudio del conjunto y el de sus elementos constructivos, y señala el paralelismo entre los principios arquitectónicos y los naturales.
Con el límite entre lo orgánico y lo artificial trabaja también Tereza Holá, que en la instalación Otvorem v bachoru, olíznuté zevnitř (Por la abertura del rumen, lamido desde dentro) enlaza los temas de la ecología, la maternidad, la pareja y la corporalidad. En su obra el cuerpo deja de aparecer como un todo de límites firmemente trazados; la corporalidad se vuelve paisaje, movimiento, espacio en el que se forman las relaciones. Pole těla (Campo del cuerpo) lleva esto aún más lejos y aborda motivos de la autonomía humana, en los que el sujeto humano se muestra en toda su vulnerabilidad.
Esa vulnerabilidad resuena también en el trabajo de Klára Samcová. La instalación lost sharpness (nitidez perdida) sigue trabajando con la armonía de las estructuras orgánicas y con la autonomía de la materia en el proceso creativo. Al mismo tiempo, la artista aborda las tensiones interpersonales y sociales, la intimidad y su dependencia mutua.
En third shift (tercer turno) y is it possible to resist normative roles? (¿es posible resistir los roles normativos?), el cuerpo se muestra como objeto de interés social, cargado de expectativas que vienen de fuera.




Viola Starzyková vuelve en su trabajo al dibujo de figura y toma su inspiración formal de los manuscritos medievales. Trabaja con pastel difuminado sobre lienzo, una técnica que se sitúa entre el dibujo y la pintura. Su Portrét (Retrato), que aborda el amplio tema de la identidad humana, constituye dentro de la exposición el punto en el que todas las preguntas anteriores se concentran en un solo cuerpo y una sola mirada.
La exposición se completa con la intervención (repetida) de Lenka Jirková Táborská, cuya performance O přijetí (Sobre la aceptación) aleja definitivamente al espectador del objeto físico y lo lleva hacia el vínculo: hacia la aceptación del propio cuerpo, de la otra persona, del propio lugar en el mundo.
Buničina no enfrenta al ser humano con la naturaleza. La exposición está concebida como una serie de tránsitos; el material pasa a objeto, el objeto a cuerpo, el cuerpo a paisaje y el paisaje a psique. Estos tránsitos no van en una sola dirección: todo entra en relación y todo se influye mutuamente. Lo que parece frágil puede ser al mismo tiempo violento; lo que resulta natural puede ser fruto de una intervención cultural, y aquello que llamamos cuerpo propio es en realidad permeable al entorno, a las demás personas y a otros organismos. Buničina propone una mirada al mundo como una red de relaciones en la que toda forma es temporal, todo cuerpo permeable y todo material portador de experiencia; entre la cercanía y la perturbación, entre lo humano y lo no humano, surge un espacio en el que las obras pueden transformarse unas a otras.
Del proyecto forma parte una propuesta de distribución de la exposición para dos espacios concretos de Brno: HEX Gallery y Galerie Ponava.
Nota de la redacción: Kateřina Sochorová fue la única participante del open call que pidió por iniciativa propia los planos de ambas galerías y comprobó que la exposición podría realizarse realmente en ellas.













