Mizení (v) mýtu

El proyecto que quedó tercero en Fresh Edit 2026, el open call curatorial de ArtGraduates

Deseo de Kristína Nguyenová, técnica mixta sobre lienzo, una de las ocho obras del proyecto curatorial Mizení (v) mýtu
Kristína Nguyenová, Deseo, técnica mixta sobre lienzo, 140 × 300 cm, 2025. © 2025 Kristína Nguyenová

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Para el ser humano prehistórico, el mito se convertía en el sentido mismo de la vida. No en una simple metáfora que hubiera que descifrar para desvelar el sentido que se oculta tras ella: el espacio mismo del mito es para él el escenario de ese sentido siempre presente. Se sumerge en él, desaparece en él, para regresar a los orígenes del mundo, vivir su totalidad y la intemporalidad de su orden. Sin embargo, el ser humano moderno, con su racionalidad, ha desterrado el mito de la experiencia vivida y lo ha sometido a la lógica.

El concepto Mizení (v) mýtu (Desaparición en el mito / desaparición del mito), compuesto por ocho obras de Alice Marková, Kristýna Nejedlá Bujárková, Kristína Nguyenová, Tomáš Polcar, Klára Samcová y Jan Turner, intenta aprehender esta transformación del pensamiento humano y de la manera de relacionarse con el mundo. El motivo central es el del tiempo, o más exactamente la diferencia entre el tiempo ordinario y el tiempo mítico; este motivo se completa con la tensión entre los contrastes de la inmovilidad y el movimiento, entre la capacidad de vivir las cosas de forma inmediata y la reflexión crítica y racional.

La geometrización de Marková y la de Polcar parecen captar, en un primer momento, la sencillez y el carácter dado de ese orden mítico. En Průhled (Vista) de Marková, ese orden puede parecer todavía casi sin fisuras. Sin embargo, ya aquí la retícula que marca las reglas y el ritmo se diluye en algunos puntos en la oscuridad que se extiende tras ella. El tiempo del mito no transcurre de forma lineal, sino cíclica – en forma de hexágonos que se suceden unos a otros o se entrelazan entre sí. Pero el orden se va desintegrando poco a poco. En el cuadro Rytmy – hranice (Ritmos – frontera), parece haber sido derribado o engullido por una superficie de color salvaje situada al fondo. En la obra de Tomáš Polcar perteneciente al ciclo SOMA, se desvanece lentamente en la oscuridad, para reaparecer aquí y allá en destellos y recordar algo que se resistirá a ser aprehendido – la pérdida de una manera de ver y vivir el mundo sin espíritu crítico, en su totalidad. Del mismo modo, en el autroportrait (retrato del otro) de Samcová pueden percibirse fragmentos dispersos, como restos en descomposición de una totalidad pasada, perdida a lo largo de un tiempo que se ha liberado de su ciclicidad. El mito, con todas sus certezas, parece desaparecer precisamente allí donde el sujeto creador, al quebrantarlas, manifiesta su individualidad – como si la pérdida de un orden unitario fuera el precio del nacimiento del ser humano como individuo.

Vista, técnica mixta sobre lienzo, 20 × 20 cm, 2025, Alice Marková
Vista, técnica mixta sobre lienzo, 20 × 20 cm, 2025
Ritmos – frontera, técnica mixta sobre lienzo, 200 × 130 cm, 2025, Alice Marková
Ritmos – frontera, técnica mixta sobre lienzo, 200 × 130 cm, 2025
SOMA, Galerie Benedikta Rejta, Louny, 10. 11. 2023 – 11. 2. 2024, Tomáš Polcar
SOMA, Galerie Benedikta Rejta, Louny, 10. 11. 2023 – 11. 2. 2024
autroportrait (retrato del otro), 2022, Klára Samcová
autroportrait (retrato del otro), 2022

En este concepto, Landscape of a Fruit de Kristýna Nejedlá Bujárková no solo continúa el motivo del ser humano que se desprende del mito, sino que, en el plano simbólico, puede llegar a ser incluso el punto de origen de esta transformación. El fruto – la manzana – como comienzo. Como exilio del paraíso de lo intemporal y como arrojamiento al flujo del tiempo, pero también como comienzo del ser humano en cuanto ser de pensamiento crítico. Un ser obligado a aprender a existir en el eje del pasado, el presente y el futuro, y dentro de su horizonte, y a avanzar siempre hacia delante aceptando no solo su propia fugacidad.

Paisaje de un fruto, acrílico y óleo sobre lienzo, 150 × 140 cm, 2025, Kristýna Nejedlá Bujárková
Paisaje de un fruto, acrílico y óleo sobre lienzo, 150 × 140 cm, 2025

Kristína Nguyenová afirma que en su obra sigue el camino hacia la esencia de las cosas a través de sus transformaciones. Sus dos cuadros muestran a la vez la aterradora inmensidad y la fragilidad de esas transformaciones. Las superficies de color laten con dinamismo y en Rašení (Brotar) están entretejidas de vivas pinceladas. Sin embargo, el movimiento de ese brotar que se propaga está limitado y fijado por fronteras estáticas que determinan su finitud. También su Touha (Deseo) crea una tensión entre el movimiento y la permanencia. Dos objetos abstractos que destellan son arrastrados por un fondo azul oscuro. A diferencia de Rašení, aquí la tensión no la provoca tanto el contraste entre el movimiento y su límite como la tirantez que se crea entre esa pareja de objetos atravesados por la luz. Uno se estira, deshace sus contornos, quizá para alcanzar la forma que tiene delante y fundirse con ella. El otro, en cambio, parece permanecer cerrado ante él, y el abismo entre ambos sigue sin salvarse. Para siempre o solo por ahora. Puede ser un deseo de fusión y, con él, el deseo de prolongarse a uno mismo en el flujo del tiempo. De un tiempo recién adquirido, en el que mirar atrás se castiga con la petrificación – en la perspectiva del relato veterotestamentario ya evocado más arriba, Dřevo svázané plastovými řemínky (Madera atada con correas de plástico) de Turner puede simbolizar en este concepto el reiterado fracaso del ser humano a la hora de aceptar el tiempo en su linealidad y su carácter imparable. Pero quizá ni siquiera esa transformación por el fracaso sea definitiva, y con el tiempo la vida vuelva a brotar, exuberante, de lo que se había quedado inmóvil – del mismo modo que la madera de un poste ceñido repetidamente por correas se ondula y crece una y otra vez.

Brotar, técnica mixta sobre lienzo, 70 × 85 cm, 2025, Kristína Nguyenová
Brotar, técnica mixta sobre lienzo, 70 × 85 cm, 2025
Deseo, técnica mixta sobre lienzo, 140 × 300 cm, 2025, Kristína Nguyenová
Deseo, técnica mixta sobre lienzo, 140 × 300 cm, 2025
Madera atada con correas de plástico, madera, plástico, 2017, Jan Turner
Madera atada con correas de plástico, madera, plástico, 2017

El concepto presentado quiere plasmar simbólicamente la metamorfosis del ser humano mítico en un individuo de pensamiento crítico, responsable de sus elecciones y en constante lucha con sus propias limitaciones en una nueva dimensión del tiempo. No obstante, entre las poéticas singulares de los seis artistas encuentra a la vez algo en común precisamente en su carácter no literal. En que remiten a algo que se pierde y se escapa, que la razón no puede llegar a comprender del todo. Y quizá con ello se produce, a la vez, un giro. Surge la pregunta de si el camino así esbozado no se destruye en parte a sí mismo, y de si, y hasta qué punto, el espacio de la obra de arte no podría ser precisamente el lugar donde se trasluce el mito, todavía en vías de desaparecer. Un espacio donde, al menos por un instante, la intención individual y la deliberación del ser humano moderno chocan con la vivencia de aquello que los trasciende.

Leer en el idioma original: Česky

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